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Funcionario de Adorno

Por: Lorena Osornio E.

La delincuencia en el centro histórico se desbordó, y si las autoridades antes no hacían nada por buscar a quienes en motocicleta o con la táctica de encapsular entre varios a un transeúnte y quitarle su mercancía o dinero, ahora menos pues los que lo hacen son los suyos, si esos que contratan para no sabemos qué, y que presumíamos era para vigilar que no se apostaran vendedores en las aceras o sobre el arroyo vehicular son los que ahora utilizan las misma prácticas de los anteriores para hostilizar, amedrentar, humillar y ahora hasta robar a quienes tengan necesidad y por ello la valentía de apostarse en alguna calle para vender sus mercancías.

No son ajenas a nadie las imágenes que se suben en redes sociales y en las que vemos a uniformados y enchalecados que no por ello dejan de delinquir al quitarle su mercancía a vendedores y compradores también presumiendo que estos son “toreros” pues ya llevan varias y nutridas bolsas con lujo de violencia, a gritos y amenazas dejándolos sin posibilidad de recuperarlas y sin la posibilidad de a partir de ellas tener un medio de vida honorable.

Aunemos a esto la guerra de egos y vanidades dentro de el Gobierno de la Ciudad que no se dedica a mucho y en el cual funcionarios advenedizos solo ocupan espacios muy bien pagados y antagonizan de formas tan ridículas que lo único que dejan ver es sus ansia de “poder” y no están poniendo atención en la rapiña que hace el personal a su cargo, se desacreditan jefes y subalternos mientras la “Jefa” de todos ellos se cree lo que le dijo el Presidente, que es “un ejemplo de servidora pública”.

Claudia Sheimbaum, Alfonso Suárez del Real y Dunia Ludlow, los tres funcionarios responsables de los “chalecos verdes” del Centro Histórico sólo dan y cuando lo hacen explicaciones insulsas a un problema que ya raya en la delincuencia organizada, son bien reconocidos y visibles en las calles los que se dicen ser su personal por sus chalecos mugrosos, por ir en grupo, por no llevar un gafete visible de la secretaria a la que pertenecen, y por huir como maleantes después de despojar a quien puedan de su patrimonio, y con una figura tan conocida pero ambigua y porque pueden salir impunes son comparables y ya peores que los delincuentes.

Es bien sabido que no tienen, ni reciben preparación alguna para realizar operativos o para dialogar con la gente, con que tengan necesidad y les quede el chaleco, aguanten que les paguen poco y cuando quieren pueden formar parte de los “chalecos verdes” de la Secretaría de Gobierno y la Autoridad del Centro Histórico, que ahora se igualan a los del INVEA que también carecen de criterio pero que de alguna manera estaban “preparados” y llevan su gafete visible.

Mientras el titular de la Secretaría de Gobierno dice que no deben de quitarles su mercancía, y sólo deben retirarlos de la calle, la titular de la Autoridad del Centro Histórico tira la piedra y esconde la mano diciendo que es una medida para que no se desborde el comercio informal, y como hermanastras malvadas pelean mientras la protagonista del cuento arrobada por los halagos del príncipe del palacio, ni los ve ni los oye, pero tampoco resuelve nada esperando que los ambulantes se acerquen al Gobierno de la Ciudad y le paguen a ella por hacer uso del espació público y no a los líderes de ambulantes, acrecentando así un problema que es de interés público, y que ellos quieren hacer más grande para aplicar alguna amañada y nueva ley que les permita hacerse de un recurso que ya reciben a manera de dadiva y sin recibo, pero ahora legalmente.

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