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Cáncer cervico uterino (CaCu)

Por: Mtra. Martha Mandujano

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Como se sabe, el cáncer es el crecimiento acelerado y desordenado de células anormales en los tejidos y órganos y en el caso del cáncer cervicouterino se refiere a las lesiones malignas que se ubican en el tejido del cuello de la matriz (cérvix) que es el “anillo” que une a la vagina con el cuerpo de la matriz, por su ubicación es frecuente que una vez instalado se disemine hacia estas estructuras, así mismo puede extenderse a órganos y tejidos contiguos, vejiga, intestinos y otros.

A pesar de que hay campañas permanentes para su prevención e identificación oportuna, el CaCu muestra una tendencia al aumento en su frecuencia, se ha reportado que ocupa el 2º lugar en las estadísticas de muerte por cáncer en la mujer. Es más frecuente en las mujeres mayores de 30 años, su evolución, puede ser lenta (hasta diez años), pero no siempre, hay casos en los que dependiendo del tipo de cáncer y su estadio cuando no es diagnosticado tiene una evolución rápida de muy mal pronóstico. En general es asintomático hasta que esta avanzado, situación que disminuye sustancialmente la posibilidad de curación y/o reincidencia.

Entre los principales factores de riesgo se pueden mencionar el inicio de relaciones sexuales a temprana edad.

  • Tener múltiples parejas sexuales sin protección, sobre todo parejas de alto riesgo, portadores del virus del papiloma humano (VPH) adictos a drogas.
  • Sistema inmune bajo como en el caso de VIH u otras condiciones o enfermedades que disminuyen las defensas, estar infectada por VPH, virus del cual hay muchos tipos pero particularmente 14 son precursores de cáncer y se manifiestan en las llamadas lesiones pre-cancerosas.
  • No haberse vacunado contra el VPH.

Cuando no se ha detectado de forma temprana, los síntomas de alarma son sangrado vaginal anormal entre periodos de la menstruación en mujeres que aún tienen este periodo o bien en mujeres que ya han tenido la menopausia o después de tener relaciones sexuales, flujo vaginal que no cesa aunque se apliquen tratamientos diversos, dolor en la espalda, huesos y en casos avanzados puede haber salida de orina o heces fecales por la vagina, ataque al estado general, pérdida de peso.

Ante este panorama lo único que puede prevenir y/o identificar oportunamente lesiones pre-cancerosas y cancerosas son las siguientes medidas:

Realizarse el Papanicolaou.

Consiste en la obtención de células del cuello de la matriz para su análisis y determinar si tienen alguna anormalidad. Esta no es una prueba definitiva para el diagnóstico pero si un signo de alerta importantísimo que se complementa con otras pruebas para iniciar el proceso de diagnóstico definitivo que puede ser de confirmación o de exclusión de CaCu. Se debe realizar una vez al año, después de los 25 años o antes, una vez iniciadas la vida sexual. Es una técnica sencilla que no requiere equipo sofisticado para su realización, por lo que se oferta en todos los centros de salud, en las clínicas de medicina familiar de instituciones, campañas de salud en comunidades, centros de trabajo y otros lugares que se pueden adaptar con los requerimientos adecuados.

Colposcopia.

Es un estudio que si requiere una especie de microscopio para observar directamente el cuello de la matriz y los tejidos contiguos e identificar lesiones en los tejidos, benignas o malignas por lo que de encontrarse alguna, se toma una biopsia, esto es una pequeña muestra de tejido para ser analizada no es un procedimiento doloroso, ni riesgoso, dependiendo de los resultados, el tipo de lesión, su tamaño y otros elementos, se indica retirarla por diferentes técnicas también relativamente sencillas. La colposcopia debe realizarse una vez iniciadas las relaciones sexuales, con resultados de Papanicolaou anormal, antecedentes de infecciones por VPH, presencia de lesiones externas en genitales, verrugas, ulceras escoriaciones.

Prueba de captura de híbridos.

Se realiza en mujeres mayores de 40 años hasta 64, generalmente al mismo tiempo que el Papanicolaou, consiste también en tomar algunas células del cuello de la matriz, con una técnica también sencilla y esta muestra se procesa y analiza de forma diferente a la del Papanicolaou, ya que el objetivo es detectar a través de ADN la presencia del virus del papiloma humano de algún tipo de los 14 que se pueden malignizar.

La vacuna del VPH que se ha incluido en el esquema de vacunación y se aplica a niñas de 11 años; por muchos aspectos educativos, culturales y religiosos en ocasiones los padres no aceptan que sus hijas a esa edad se vacunen, es importante entender que es un medio de protección efectiva ante el aumento de las infecciones por VPH, se aplica a esa edad precisamente para que se formen los anticuerpos antes del inicio de las relaciones sexuales, que como ya sabemos se inician cada vez más temprano con los múltiples efectos negativos que este hecho pueda tener a pesar de las campañas permanentes para diferir este momento y concientizar sobre las prácticas de sexo con protección.

Se ha identificado que un porcentaje muy alto de los diagnósticos de CaCu corresponden a mujeres que no se realizaban el Papanicolaou ni ningún otro medio preventivo o bien no dieron seguimiento adecuado a los resultados obtenidos en su momento.

Ante resultados altamente sospechosos o confirmatorios por las pruebas mencionadas, se realizan otros estudios complementarios para precisar el tipo de cáncer, su grado de avance hacia otros órganos o tejidos, nos referimos a ultrasonidos, tomografía, resonancia magnética y otros.

El tratamiento dependerá del tipo de cáncer, el estadio en el que se diagnostica y consiste en cirugía, radioterapia, quimioterapia. Es fundamental buscar acompañamiento y apoyo de forma paralela y permanente en todo el proceso ya que además de las molestias propias de la enfermedad y tratamiento que vive la mujer con este padecimiento vive situaciones que la angustian, le provocan alto grado de estrés y depresión, debe involucrarse e irse construyendo una red de apoyo entre familiares, amistades y allegados que también deben estar informados y sensibilizados.

El conocimiento de los factores de riesgo para evitarlos o controlarlos y la aplicación del Papanicolaou son medidas sencillas que en todos los centros de salud, clínicas y laboratorios públicos o privados se ofrecen, el seguimiento debe ser individual, como parte del auto cuidado de la salud, en muchas ocasiones las instituciones se ven rebasadas ya que son medidas masivas y hay retraso o alguna otra desviación, este hecho no debe desalentar, desmotivar o solo enojar a la paciente, se debe insistir, exigir y no abandonar este seguimiento. Hay múltiples asociaciones y fundaciones que promueven y atienden a la mujer en todas las etapas y momentos que debe recorrer para evitar o en su caso tratar este tipo de cáncer: Fucam, Mexfam etc.

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