Por: Mtra. Martha Mandujano
El término medico con el que se denominan los trastornos asociados a la menstruación es Dismenorrea, se refiere principalmente a los cólicos y la tensión premenstrual. Tanto los cólicos como la tensión premenstrual afectan aproximadamente al 50% de las mujeres, aunque de este porcentaje, impacta de manera importante interfiriendo con su actividad cotidiana entre un 5 y 10%.
La menstruación es el desprendimiento del tejido que se ha formado durante todo un ciclo de aproximadamente 28 a 30 días para recibir e implantar un óvulo fecundado. Este tejido está formado por células de diferente tipo y muchísimos vasos sanguíneos, por eso es el sangrado, se le llama tejido endometrial; cuando el óvulo no ha sido fecundado es “desechado” con el tejido endometrial. Este ciclo es muy complejo y está determinado por la acción de varias hormonas femeninas en las diferentes etapas. Al no haber huevo o cigoto implantado (óvulo fecundado), para el desprendimiento del tejido endometrial actúan también otras hormonas que favorecen e inducen la contracción del útero para desalojar todo este contenido que ya no tiene “utilidad”. Las contracciones de la matriz son las que provocan los llamados cólicos que se manifiestan principalmente con dolor en la cadera y abdomen, se pueden acompañar de dolor de cabeza, dolor o tensión en las mamas, distención abdominal (edema o hinchazón) y alteraciones emocionales. Pueden asociarse estos síntomas con problemas digestivos, urinarios y/o psicológicos, agudizando o complicando el cuadro.
Entre las manifestaciones emocionales se presentan irritabilidad, letargo, desgano, incapacidad de concentración, violencia, insomnio; estos síntomas pueden agudizarse y tener efectos aún más negativos en la mujer y en su entorno (familia trabajo etc.) cuando hay una incomprensión o lo que es peor una descalificación de personas allegadas a ella tanto emocionalmente como laboralmente y en círculos de amistades y sociales. El famoso ¡uff está en sus días! y las acciones que de eso se derivan: “no la peles” “no hagas caso” etc. etc.
La tensión premenstrual, como su nombre lo dice aparece unos días previos a la menstruación o al inicio de esta puede manifestarse con dolor de cabeza, taquicardia, insomnio, intolerancia a la luz, nerviosismo, temblor, vértigo, se puede manejar también con medidas paliativas, básicamente liberarse de estrés, descanso, en caso de ser muy intensa puede manejarse con medicamentos pero por el tipo de medicamentos es necesario que sea el medico el que los prescriba.
Se recomienda llevar un seguimiento de la instalación y evolución de estos síntomas y sus características y poder, hasta donde sea posible prevenirlos, minimizarlos y en su caso darles tratamiento adecuado.
Inicio. Pueden iniciar y estar presentes desde la primera regla o después del primer parto, incluso hay quien refiere que aumentan después de siguientes partos.
Duración. Observar si aparecen antes, solo durante, si desaparecen en el transcurso del primer día, que en general es lo que se espera o tienen una duración mayor, durante todo el periodo o incluso posterior a su terminación.
Intensidad. Si es tolerable o sede con medidas paliativas o analgésicos (sin esteroides), en ocasiones se minimizan con algunos anticonceptivos orales, en este caso es necesario que sea el médico quien los indique y defina el tipo de anticonceptivo, su dosis, la duración del tratamiento etc. Si el dolor es intolerable y/o no sede a ninguna medida paliativa tomada es importante consultar al médico.
Con este seguimiento y atención, se debe distinguir la diferencia entre una dismenorrea primaria, de la que estamos hablando o una secundaria que es cuando se asocia a una patología ginecológica (miomas quistes en ovario y otros) ya presente o bien la primaria ha evolucionado a una secundaria básicamente una endometriosis que es la presencia y persistencia de tejido endometrial fuera del endometrio. Son patologías que deben ser diagnosticadas y tratadas por el médico, ya que en algunos casos se requiere algún tipo de cirugía ginecológica, así mismo en caso de presentarse sangrado y/o dolor incontrolable asociado con otros síntomas críticos deberá buscarse atención en servicio de urgencias.
Se ha identificado que estos trastornos se presentan con mayor frecuencia en mujeres fumadoras, con sobre peso y/o sujetas permanentemente a mucho estrés y/o sedentarias.
Entre las medidas paliativas y de control se encuentran las siguientes: Dieta sin alimentos que provoquen distención; ejercicio moderado; Evitar bebidas estimulantes como refrescos de cola, cacao, te negro y mate, bebidas carbonatadas (con gas), tomar
bebidas calientes tés no estimulantes, (manzanilla y otros); masajes suaves circulares en el abdomen; calor local; descanso y liberación de estrés con respiraciones y otros métodos de relajación, recostarse y dormir de lado con las piernas encogidas hacia el pecho (posición fetal), en caso de ingerir analgésicos pueden ser naproxeno, indometacina, ibuprofeno.



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