Pulsa «Intro» para saltar al contenido

LOS CULPABLES: CORRUPCIÓN, CODICIA, POBREZA E IGNORANCIA.

parte 1 de 2

Dr. Genaro Rico Martínez.

Indudablemente, el Covid-19 ha enlutado miles de hogares y por desgracia el 70% son de personas con menos de la educación básica y por consiguiente de pobres ingresos económicos; muchas de estas muertes generadas por ignorancia; algunos hicieron correr rumores de que era una mentira del gobierno, otros que se intentaba exterminar a la población adulta para eliminar sus pensiones, que al sanitizar en comunidades rurales se estaba diseminando el virus, que  estaban esterilizando a la población o que estaban rociando un tóxico para la salud; un concierto de distorsiones organizadas por los enemigos del propio gobierno

Debido a lo anterior, trabajadores de la salud sufrieron cobardes agresiones en las vías públicas y fueron señalados como transmisores de la enfermedad, negándoseles el transporte público o la entrada a locales comerciales cuando muchos de ellos enfermaron contagiados en sus centros de trabajo y otros cayeron víctimas de la enfermedad en el cumplimiento del deber. Muchos ignoran que los hospitales están laborando con 40% de su personal, el resto está de incapacidad por ser personal de riesgo con enfermedades como diabetes, hipertensión y enfermedades autoinmunes.

Aunado a esto, la escasez y el encarecimiento de las medicinas, así como el aumento exorbitante de un tanque de oxígeno, el cual alcanzó cifras insospechadas: ¡un cilindro estaba ofertado en 5 mil pesos ante la urgencia y su escasez.

La tragedia se convirtió en un negocio sin escrúpulos y que decir de cubre bocas y caretas que se fabricaron sin ton ni son de acuerdo a la idea de cada pseudofabricante, que confeccionó su modelo sin ninguna norma de control y en las condiciones más increíbles. El estado no pudo atender ni controlar esta abrumadora demanda y otras más.

El alcohol en gel, tuvo igual suerte y no existieron controles ni normas de calidad; pero eso sí los precios fueron de primera calidad.

La ropa especial para personal que enfrenta al Covid-19 fue otra pasarela de diseños, tanto los locales como los importados; con nulo control de sus requerimientos, convirtiéndose en un punto de riesgo.

La pandemia ha resultado un negocio brutal para los empresarios de siempre y para otros nóveles que se atrevieron a pelearles el mercado con astucia y creatividad de negociante.

Las funerarias no estuvieron ausentes en la fiesta, ofertando sus servicios de acuerdo al grado de urgencia y sufrimiento de los deudos, para poder terminar con el dolor provocado por los ausentes, cuya única solución oficial fue: la cremación inmediata, y se escuchaban precios de 7 hasta 50 mil pesos por dicho procedimiento, en el cual se permitía a un solo familiar verificar la identidad del finado, seguido: se cerraba la cremallera de la bolsa y lo formaban para esperar turno para la cremación; después de una patética y triste espera: algunos recibían la urna con los restos todavía candentes. Muy pocos de estos negocios demostraron su solidaridad humanística.

Muchos de los hospitales y clínicas privadas lucraron, y han sido poco solidarios; algunos piden para el ingreso de un paciente 300 mil pesos de depósito sin aclarar detalladamente los gastos por día, medicamentos, laboratorios, estudios de gabinete y honorarios médicos, existiendo, un abuso indiscutible en el manejo de la emergencia; aprovechándose de la angustia de las familias.

Los centros de atención al  principio fueron caóticos, y progresivamente fueron mejorando hasta entender  que estábamos ante una emergencia mundial; en este trance muchos fallecieron porque no recibieron la atención adecuada, otros porque arribaron muy complicados y murieron horas después, otros más fallecieron por enfermedades preexistentes que se complicaron, otros tenían miedo de ir a un hospital porque escucharon que todos los que entraban morían y eran hospitalizados  tardíamente con el peor y más sombrío pronóstico.

En otros casos, la causa fue la falta de respiradores que a su inicio representó una amarga amenaza. En este renglón, algunos insensibles también vieron la inconsciente y perversa oportunidad de hacer sucios negocios.

Vimos cómo población incrédula se enojaba y enoja cuando les advierten del uso del cubre bocas, otros por advertirles que no se reúnan ni se visiten en grupo. Gente que sale a la calle sin objetivo y sin medidas preventivas a retar a la enfermedad para corroborar si es verdad que existe, de todas maneras » de algo hemos de morir”.

Lo vimos en la central de abastos, gente que asistía con su familia a comprar sin medidas de seguridad sanitaria y la autoridad fue rebasada, pocos días después sobrevino la sombra de la muerte sobre varias familias de comerciantes y compradores, pues no fue suficiente esta lección, porque la experiencia se repite de igual forma en mercados y tianguis.

Algunos conceptos de políticos multiusos que opinan como si supieran cual es la génesis del virus, su fisiopatología, sus manifestaciones clínicas y el mejor tratamiento, como el Sr. Gilberto Lozano, que hasta un video se atrevió a presentar públicamente para recomendar un medicamento era la clave para evitar las muertes de tantos ciudadanos; yo creo que el laboratorio lo premió espectacularmente por su promoción; ignorando que este medicamento ya era ensayado en hospitales del gobierno de la ciudad de México desde el inicio de la emergencia. Los políticos deben opinar de política y los médicos calificados de medicina para evitar distorsiones y malos entendidos.

Otros recomendaron inyectar oxígeno por vía nasal a 56 grados de temperatura, una verdadera locura, y así podría seguir citando más remedios y medicamentos.

Un recurso que es promovido por su éxito en la aplicación de miles de casos según sus promotores es el dióxido de cloro, el cual se sigue vendiendo sin apoyo científico; provocando que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) interviniera; advirtiendo sobre el peligro de su uso.

Muchos, en el mar del miedo y la incertidumbre practicaron lo que tuvieron a su alcance; la verdad sobre esta enfermedad no está del todo dicha, ni de sus complicaciones tardías, pero hay directrices que marcan las pautas del diagnóstico y tratamiento en base a la experiencia mundial.

Hasta hoy tenemos alrededor de 44 mil defunciones, con aciertos y errores; muchos de ellos magnificados por propósitos políticos, porque apuestan al desplome y el fracaso de nuestra nación, algo que no va a suceder, cuyo tenebroso deseo es crear un caos de tal magnitud que propicie una desaparición de pruebas y juicios que ya están en vías de ejecutarse y establecer responsabilidades de los más poderosos y desleales con la patria.

Hay razones que lógicamente han incidido en los resultados, que son condiciones que alcanzaron su punto crítico e hicieron una explosión impensable por vicios acumulados sexenalmente y no les dieron importancia, como fue el renglón de la salud que se condujo con un bajo perfil y que sólo se medio cumplía con su objetivo, la verdad es que el Sistema de Salud funcionaba al límite del derrumbe. De esto hay que decir:

1.- Los servicios de salud en toda la nación interrumpieron su desarrollo proporcional y dejaron de inyectarle recursos a su presupuesto, todo lo resolvieron afiliando estudiantes, campesinos, población abierta al IMSS haciéndolo con los mismos recursos e instalaciones de antaño. Eran soluciones de escritorio que en la práctica no funcionaban porque quitaron atención a los verdaderos derechohabientes: los trabajadores que pagaban cuotas obrero-patronales, cayendo en la inoperancia y solo se acudía en casos graves como accidentes o enfermedades crónicas degenerativas de alto costo.

El ISSSTE padece también sobrepoblación y escasez de apoyos económicos y tiene años de mantener sus viejas instalaciones sin crecimiento e incrementando su derechohabiencia descomunalmente. La calidad de su atención ha mermado y la lista de espera para cirugías y consulta médica especializada crece día con día.

Otras instituciones están en el mismo tenor y son las que cubren población abierta y dedicadas a población menesterosa que hoy tiene que pagar cuotas de recuperación y tratamientos a veces impagables por lo que abandonan su tratamiento. como son los institutos nacionales de salud y hospitales generales.

2.- Nuestra dieta cambio radicalmente de ser un pueblo que se alimentó básicamente de frutas, verduras, leguminosas, granos diversos, aves de corral y otras pequeñas especies del campo; acompañándose la dieta con agua de frutas o agua simple.

Hoy comemos basura industrializada como hamburguesas, hot dogs, pizzas y se han llenado las ciudades grandes y medianas de comida de abundantes calorías y para coronar esta desgracia, la coca cola es la bebida que reina en el hogar, cuyo costo es elevado, pero ante la ignorancia eso no importa y se privilegia su consumo, amén de que la transnacional se convirtió en dueña del agua.

Esta dieta nos llevó a graves enfermedades crónico degenerativas entre ellas la madre de todas las desgracias de nuestro pueblo: la temida DIABETES que hace víctima a nuestra población de una muerte silenciosa al ser una entidad de patología multiorgánica que se hace más agresiva y grave entre nuestra población autóctona.

La población en extrema pobreza de más del 60% que por lógica come lo que puede: preferentemente dietas hipercalóricas, improvisadas como una coca cola y un gansito, una torta de tamal o chilaquiles con un jarro de atole, factores que contribuyen al sobrepeso y a los malos hábitos alimenticios. Obvio son individuos obesos mórbidos, con un débil sistema inmune.

3.- Somos el primer país en obesidad infantil, factor que habla de una enfermedad crónica unida a vicios alimenticios en la cadena familiar. En la etapa escolar se estableció un programa para limitar la venta de alimentos chatarra en las escuelas; la industria fue la que no cumplió el acuerdo: los resultados están a la vista.

4.- Existen aproximadamente 18 millones de diabéticos. El control ideal de un diabético es imposible económicamente ya que implica gastos gravosos para el obrero y campesino; un solo medicamento cuesta $1,200 más control de glicemia diaria e interconsultas medicas periódicas tornándose imposible, entrando al dilema comen o se tratan la enfermedad. El salario mínimo es de 170 pesos diarios cuando gozan de un empleo, etc. “Esta enfermedad ataca al pobre pensando que es rico.”

Como resumen: Hay que decir que la pandemia es letal para nuestro pueblo porque tenemos graves deficiencias en un sistema de salud que no creció en sintonía demográfica y que esa es la acumulación de errores aunados a factores educacionales e intereses económicos desleales que trastornaron nuestro medio ecológico y biopsicosocial.

Porque muchas administraciones gubernamentales no mantuvieron la importancia del papel que tiene la salud y la visión de considerarla como un nivel de seguridad básico. elemental en la conformación del Estado, ninguna sociedad por organizada que sea puede aspirar al progreso y al desarrollo si carece de un sistema eficiente de salud y que deja de lado a las clases más desprotegidas.

La pandemia se magnifica porque vivimos con graves deficiencias alimenticias generadas por haber adquirido una alimentación basada en grasas, alta en calorías, conservadores, colorantes y agregados; solo con el objetivo de dar volumen y cumplir con el peso que promueve el etiquetado; esto generado e incrementado por las compañías transnacionales de alimentos que suplantaron al campesinado y a gente dedicada a producir en el agro nacional, perdiéndose con ello la autonomía alimentaria.

¡Qué somos el más alto consumidor de refrescos embotellados en el mundo, endulzados con muchos azúcares de pésima calidad; creándose con ello hábitos como el acompañar las 3 comidas con refrescos gaseosos generalmente con un detonador de la diabetes, ¡la coca cola!

La falta de ventiladores respiratorios fue una situación mundial ocasionada por un evento inesperado, que sorprendió a los propios fabricantes. Ante ello se convocó a la industria nacional y a organismos oficiales a dar una respuesta a este déficit, lográndose la fabricación de un modelo nacional gracias al talento de médicos, ingenieros y técnicos confirmándose que cuando nos lo proponemos siempre lo logramos.

Que el objetivo de los gobiernos pasados era privatizar la salud para convertirlo en un sucio y denigrante negocio el cual como puede observarse ya había iniciado con el desmantelamiento de algunos hospitales, situación que hubiese sido más grave de lo que hoy sufrimos.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Facebook
Facebook
YouTube