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PRI en caída libre pierde cada vez más adeptos

Ciudad de México, 24 enero 2020.- Nada bien le va al Partido Revolucionario Institucional, la crisis interna salta a la vista y quienes no la quieran ver estarán condenados a seguir el triste camino que le espera para el tricolor frente a los procesos electorales locales de este año, y las intermedias de 2021.

Quien si advirtió la debacle de PRI fue el líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala, cuyo fino olfato político le hizo adelantar el desastre en el que se ha convertido el partido, que para muchos ha pasado a ser un apéndice de MORENA bajo el mandato de Alejandro Moreno Cárdenas. Voces internas acusan al campechano de cumplirle a Andrés Manuel López Obrador y desinflar al tricolor.

Desde la dirigencia de la FSTSE, se emitió un comunicado que acreditaba la salida de unos 90 sindicatos federales de las filas tricolores, lo que constituye un duro e irreversible. Llama la atención que Ayala haya avalado la salida de esas organizaciones y el consecuente debilitamiento priista, pues en buena medida, el líder sindical llegó al lugar donde esta gracias al cobijo del Revolucionario.

Pero que pudo motivar a Ayala y a otros personajes y organismos voltear la espalda al partido que por más de siete ostentó el poder de manera hegemónica.

Después del 1 de julio de 2018 el escenario tricolor ha empeorado mejorado. La elección de Alejandro Moreno como dirigente nacional dio muestra de ello, pues como se adelantó desde el proceso, parece que Andrés Manuel López Obrador ejerce un control fáctico en el Revolucionario Institucional, ya sea para terminar de aniquilarlo o para someterlo y eventualmente forzarlo a ser un aliado en ámbitos legislativos.

La elección del también llamado “Alito” o “AMLITO” ocasionó que muchas cabezas rodaran, voluntariamente; entre ellos, José Narro e Ivonne Ortega, quienes también buscaban la dirigencia del tricolor pero abandonaron la contienda y las filas al acusar dados cargados para beneficiar la campechano.

Pero el impacto no quedó en el ámbito nacional y llegó a varios comités estatales. Desde el año pasado en Hidalgo se registraron varias renuncias; Roberto Núñez Vizzuett, exdirigente del Frente Juvenil Revolucionario (FJR); Ricardo Crespo Arroyo, exdirigente estatal del PRI; José Luis Lima Morales, exauditor superior del estado; el presidente del Patronato Universitario de la UAEH, Gerardo Sosa Castelán; el exdiputado local, Canek Vázquez Góngora; y ya en este año, renunció también, José Luis Lima González, quien fuera Secretario General del comité priista en Pachuca.

En Puebla, el partido perdió entre 80 y 90 mil votantes cautivos que ahora se aglutinan en un nuevo partido conformado por Antorcha Campesina, con ello se prevé que para 2021 ese partido descienda más que el tercer lugar.

En Nuevo León, las perdidas priistas reforzaron el morenismo regio con figuras como Marco Antonio González y Ramiro González, quienes tras pocos meses de haber dejado las trincheras tricolores ocupan curules guindas en el Congreso de ese estado, Ramiro, incluso coordina la bancada cuatroteista.

En la Ciudad de México el panorama no es tan distinto, el efecto desestabilizador alcanzó a la fracción tricolor en el Congreso local, ya que acusando poco respaldo a su trabajo legislativo, el Diputado, Guillermo Lerdo de Tejada decidió abandonar su militancia para mantenerse en terreno independiente.

Pero en la capital las arenas aún no dejan de moverse. Una vez consumada la elección de Israel Betanzos para dirigir el Comité Ejecutivo en esta ciudad se percibe de nuevo la mano de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, lo que lejos de fortalecer, debilitaría más al partido pues con ello ya se estiman nuevas salidas; en los pasillos se escucha que la más sensible será la de Sergio Jiménez Barrios, pues con él se irían unos catorce mil votantes de los llamados duros, otro serio golpe para el priismo chilango.

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