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La Peor Enfermedad

Por: Sergio Jiménez Barrios

Podemos enfermar de innumerables enfermedades y padecimientos y aliviar nuestro mal con algún medicamento, vacuna u operación, cuidados y constancia, lo único que nada de esto cura es la arrogancia, enfermedad que esta semana le fue diagnosticada por la ministra española de Asuntos Exteriores al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, que tal parece gobierna nuestro país a puras ocurrencias y para puros resentidos políticos.

Vuelvo al tema como el necio original porque pareciera que los representantes de todas y cada una de las instituciones fueron sometidos a un lavado de cerebro profundo y no pierden oportunidad de repetir las mismas tarugadas que expresa su jefe.

Como se puede mirar adelante cuando basas tu trabajo en echar culpas y buscando justicia en el pasado sin accionar en el presente, siendo con los conflictos y asuntos de importancia de la nación buenista como dije la semana pasada, esa actitud tan mediocre solo abona a la anarquía que estamos viviendo.

¿quiénes tienen la culpa de la inestabilidad del país? Los antiguos presidentes que robaron, la corrupción y la prensa, no un gobierno flojo y sordo integrado por personajes de dudosa probidad.

¿quién tiene la culpa de la delincuencia y la inseguridad en el país? Las instituciones corruptas y las autoridades anteriores que la dejaron crecer.

Pareciera que los tiempos pasados fueron completamente oscuros, completamente improductivos, y tanto que el olvido no llega a la cabeza de el presidente y sus seguidores, hasta el punto de no terminar nunca de hacer el ridículo internacionalmente, porque si fuera aquí solamente “vaya y pase”, México aguanta todo hasta que sus gobernantes les inunden el lugar en donde viven porque mejor que se destruya el patrimonio de los pobres a la capital de una ciudad por ejemplo.

México aguanta que los jefes de familia se queden sin trabajo o les bajen el sueldo en época de pandemia y las instituciones que deben defenderles estén inactivas, esta aguantando que durante una emergencia por inundación sean los mismos ciudadanos los que resuelvan el problema porque los fondos que se tenían guardados para hacer frente a estos eventos fueron devueltos al erario para proyectos “productivos”, aguanta que el flagelo contra las mujeres siga creciendo, porque al cabo tiene un personal de limpieza que se la rifa cada que a las calles salen a reclamar su derecho las mujeres que notan que una de ellas ya no esta y que las autoridades se siguen haciendo como el Tío Lolo.

Es vergonzoso una vez más escuchar y leer las opiniones de quienes tienen un poco más de civilización, aquellas en las que la miseria y mezquindad de sus gobernantes no raya en la ignorancia y la iniquidad por ser popular y hacerse popular a la fuerza callando a quienes opinen diferente.

Prometer no empobrece, por eso no hay que prometer lo que no estamos dispuestos a cumplir y no debemos castigarnos en las urnas con una opción que no ofrece nada, que utiliza la demagogia como bandera para engañar a todos aquellos que se sienten defraudados de otros que tampoco cumplieron lo que en su tiempo prometieron.

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