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Tiendas vemos, dineritos no sabemos

Por: Lorena Osornio E.

¿En que se parecen las tiendas de campaña actuales a las tiendas de campaña de 2006?

Allá por el 2006 se apostó en la ciudad un campamento que corría desde el Zócalo hasta el Auditorio Nacional, en un evento que nombraron asamblea permanente el que ahora es presidente de la República buscaba llegar al puesto que ahora tiene y blandiendo la bandera de la justicia y utilizando las herramientas jurídicas, de presión social y medios de que disponía, pedía se contaran uno a uno los votos emitidos a su favor inconformándose con el gobierno en turno, a lo largo de un campamento disfrazado de austeridad porque son bien buenos para aparentar representantes de cada uno de los estados financiados por el entonces partido de este, por empresarios y particulares “fifís” que pretendían hacer negocios con los nuevos -en ese entonces- funcionarios que ocuparían cargos públicos mantuvieron por 47 días a propios y extraños alimentados y asalariados dentro de las tiendas habitadas, algunos indigentes citadinos encontraron en las que estaban vacías albergue para el frio durante unos días y alimento, la tertulia era tal que se compartían el pan y la sal, se vendían artículos varios con la imagen caricaturizada de una forma bonachona de quien quería ganar la aprobación popular aunque estuviera desquiciando a la ciudad y nunca durmiera al lado de la gente que le apoyaba.

Más de 25 millones de pesos le costó al partido -PRD-costear ese movimiento más las aportaciones, diezmos, dadivas y regalos no contabilizados porque provenían de la gente buena, y lo que se da de buena gana con la mano derecha no lo ve la izquierda reza el dicho, y después de este movimiento surgió el nuevo partido que lo llevó después a la presidencia.

Con pancartas que dicen “Fuera AMLO” ciudadanos de algunos estados han salido a manifestarse en sus entidades, y ahora en el centro de la capital con el propósito de llegar al Zócalo ciudadanos que dicen ser de todos los extractos sociales, que manifiestan un descontento con el gobierno en turno por el manejo en general de la pandemia de COVID-19 y la crisis económica generalizada, desean ser oídos y vistos piden se revisen y se zanjen estos asuntos además de que constituidos en un movimiento que se denomina FRENAAA pretenden derrocar al presidente antes del 30 de noviembre, en una segunda etapa preparar un candidato para las nuevas elecciones y comenzar lo que llaman “Reconstrucción Nacional” a partir de un órgano supremo de vigilancia, que conducirá el destino para un México Nuevo ¡Ay Wey!

Gilberto Lozano a quien se reconoce como líder de este movimiento tampoco ha pernoctado en el plantón que se dice está financiado por puro espontaneo -¡nah!- Licenciado en Ingeniería, con una maestría en Administración y certificación en Administración de Organizaciones Publicas y Privadas, Director de FEMSA, presidente del club de futbol Rayados de Monterrey, brevemente Oficial Mayor de la SEGOB durante el sexenio de Fox y escritor de un libro llamado “Moisés vuelve a la montaña” este nuevo “Mesías” le anda jugando a las bravatas con el Mesías entronizado, inepto cínico y traidor son algunos de los cumplidos que le hace al de Macuspana y a lo regio sin miramientos le pide que se largue, que se retire, que renuncie con dignidad, mientras el otro le revira, tienen todas las garantías para manifestarse, no van a ser molestados, se van a poder quedar como ellos lo hicieron, que ojalá se queden tiempo suficiente, que se queden todos, incluso los dirigentes.

¿Quién ganará en esta lucha de soberbia? No lo sabemos nosotros no somos adivinos, pitonizos ni la divinidad de que ellos gozan nos ilumina, lo que si sabemos es que la afectación a los que vivimos aquí es grande, los que tienen que transitar por Reforma para continuar su actividad aún durante la pandemia se están viendo afectados tanto por quienes deberían darle un manejo serio como por los que piden que se le de por increíble que parezca, las medidas de sanidad no las aplica nadie, la ciudad está una vez más partida a la mitad por los caprichos y alucines de quienes creen tener la razón.

Así y sólo por encimita, las tiendas de campaña de 2006 se asemejan tanto a las de la actualidad que se antoja cerrar los ojos y no ver el ridículo al que se someten los seguidores y los no seguidores del gobierno, dinero, poder e ínfulas de grandeza le ganan a la cordura y al estado de derecho que se aplica a discreción en este país y en esta ciudad.

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