Alejandro Moreno y el Síndrome de la 4T

Así como el presidente, Andrés Manuel López Obrador acostumbra culpar a sus antecesores por los problemas que aquejan a México, el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno, también cayó en la tentación de culpar a sus antecesores al referir que la debacle del PRI inició con Francisco Labastida Ochoa, quién según Alito, debería trabajar en los momentos más complicados del partido.

«Si perdió la Presidencia de la República en el año 2000, no es culpa mía. Ahí fue donde empezó la debacle del PRI”, consideró el campechano.

Pero además del Síndrome de la 4T parece que a Moreno también lo ha invadido la amnesia, pues olvidó que en 2012 el PRI recuperó la presidencia a manos de Enrique Peña Nieto, de manera contundente.

Hace falta que alguien le expliqué a Moreno Cárdenas aquel adagio que reza: “Quién no conoce su historia está condenado a repetirla”; de tal suerte, con sus desplantes de arrogancia infundados únicamente conseguirá hundir más al revolucionario institucional.

Pero en su ceguera sólo atina a sugerir que quien quiera trabajar por el bien del partido lo haga sin estorbar. Para eso él debería ser el primero en mirarse en el espejo, pues desde que se supo que contendería por la dirigencia nacional el partido se vio envuelto en las viejas prácticas de compra de votos, acarreos y corrupción interna. Es decir Alejandro Moreno Cárdenas es el estorbo más grande que el PRI tiene en estos momentos.

Lo alarmante del asunto es que los notorios indicadores de desastre no consiguen concientizar al dirigente priista, y con la falsa idea de fortalecerse se allega de las figuras más deplorables que han constituido ese partido, cómo Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quién de manera indirecta se apoderó otra vez de la fracción capitalina del tricolor.

Para nadie es secreto que esa alianza únicamente traerá desgracias al partido y un futuro ya conocido. Una nueva derrota electoral en los procesos siguientes, además de la incesante pérdida de militancia.

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