Dialogando con el Cielo

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Por: Genaro Rico

Dialogando con el cielo: señor, quiero decirte que te doy gracias por permitirme salir ileso, pedirte por aquellos que perdieron la vida; que los tengas a tu diestra gozando de vida eterna, para aquellos que aún están bajo escombros, pasando horas interminables de dolor y desesperación; que no pierdan la fe ni la fuerza de voluntad para seguir luchando por sus vidas, porque existen muchos compatriotas y amigos extranjeros que mantienen una actitud incansable para lograr recuperarlos con vida y para los que están recuperándose de sus heridas te pido que sanen pronto con la menor de las secuelas.

El fenómeno se podrá repetir, lo que no perdonaremos será la magnitud del daño generado por omisión o vicios ya condenados por la población.

Señor, sé indudablemente que estás molesto, porque hemos perdido el respeto a la naturaleza, que carecemos de límites para existir, que hemos sustituido tu imagen; para convertir al dinero en el dios de nuestro tiempo, que sólo pensamos en una vida material y que nos hemos olvidado de ti para pensar sólo en el poseer bienes, sin darle importancia a los valores morales ni espirituales que consagren la presencia del hombre sobre la tierra., como invaluable herencia y ejemplo a las generaciones venideras.

Los vientos de la violencia recorren imparables la patria, de manera inclemente; de una forma feroz jamás vista, actuando como verdaderas fieras hambrientas con una inaudita sed de sangre y hambre salvaje que desarticula y arranca las entrañas, como si fuera concurso para dejar una mayor huella que intimide al rival, algo que nadie puede frenar ni siquiera invocando tu voluntad, te pregunto señor ¿hacia dónde vamos?, y para empeorarla, la propia autoridad es aliada de esta cruel atrocidad.

Entendemos que finalmente todos somos víctimas de la inexplicable pobreza, no obstante de ser una patria rica y generosa.

Señor, entiendo tu molestia porque hemos convertido tu cielo en un basurero, donde lanzamos sin rubor toda clase de contaminantes hasta llegar a rasgar su piel, alterando su capa de ozono; que hoy nos daña y provoca tantas enfermedades.

Además; tu espacio lo surcan y contaminan voces saturadas de palabras violentas, cargadas de rencor, odio e insultos, convirtiéndolo en un campo de guerra; tu cielo está sucio, contaminado de imágenes, porque hemos hecho de nuestro cuerpo, un comercio que no para en su imaginación, ofendiendo sin recato algo tan sublime que tú nos concediste para expresar el verdadero amor que nos perpetua sobre la tierra, convirtiendo a la niñez en sus primeras y más importantes víctimas, peor aún; la sociedad ante el abrumador negocio de la pederastia y la trata de personas , les ha concedido carta de naturalidad.

Padre, la sangre que nos concediste derramándola en forma de ríos y mares, para dar vida a la madre tierra, para tener una fuente adicional de alimentos con vastas especies, que nos darían el sustento a nuestro cuerpo, lo hemos contaminado sin límite. Arrojándole basura, aguas negras, químicos y todo tipo de tóxicos; y para redondear esta maldad, lanzan pruebas nucleares que te hacen temblar sacudiendo los cimientos del paraíso; provocando temor terrenal, ¡que confundidos y equivocados estamos! ¡Cuando creemos que somos lo mejor de la creación!

Señor , seguimos sin entender que el hombre es de la tierra, no la tierra del hombre y actuamos con un sentimiento de posesión que nos conduce a contaminarla sin recato, con todos los tóxicos habidos, modificamos su entorno y destino, la convertimos en lo que necesitamos; por una exigencia del mercado de consumo , sin comprender que la madre tierra también necesita un medio o hábitat para poder existir, 2 que la tierra está viva ,ignoramos que sonríe, llora, sufre cuando la lastimamos o hacemos cosas que la alteran, como deforestar, abrir sus entrañas , alterar su luz, cambiar sus vientos, modificar el cauce de sus aguas.

Al final ignoramos que la tierra es un gran organismo vivo, que todo lo que acontece tiene una expresión consecuente, que es una cadena de fenómenos que suceden hace millones de años, que al modificarse o interrumpirse ocasionarán un trastorno expresado por alteraciones que desequilibran el clima, la lluvia , su fertilidad, provocando desgajamiento de cerros, aludes, desbordamiento de ríos, muerte de especies y aun conociéndolo seguimos actuando inconscientemente por seguir detrás de la ambición del dinero y el poder irracional.

Padre nuestro, de la lección que recibimos hace 32 años que nos dejó una desgracia mayor, murieron tantos; que nos impactaron las causas directas e indirectas y prometimos, que no se repetirían: no haríamos edificios mayores de 4 niveles, que habría un reordenamiento urbano, que cada edificación sería supervisada en su calidad y ubicación bajo un estricto cumplimiento de sus normas de calidad, que el agua la cuidaríamos y la residual la devolveríamos limpia a su cauce final, todos los residuos tendrían un manejo ideal; en fin, todo lo que contribuyó a agravar la magna desgracia; durante el fenómeno gritamos, nos arrodillamos, pedimos perdón por todo el mal que causamos, lloramos, prometimos cambiar, ser mejores seres humanos, amarnos, ser solidarios, juramos un cambio si lográbamos salvar nuestras vidas.

Hoy todo está olvidado y caímos en el mismo socavón: corrupción, deshonestidad, abuso de poder, pérdida de valores morales, desintegración familiar, abuso de la niñez; proliferaron con mayor fuerza y poder los vicios que destruyen y ahogan a la sociedad convirtiéndola en perversa cínica, indolente y cómplice del mal; pero lo más grave y triste: no existe temor ni respeto a ti que eres el creador. Sin embargo siempre te agradeceremos que durante el sismo se revelaron con fuertes evidencias los causantes de los males del país que nos mantiene en una pobreza recurrente que impide el predominio de una sociedad justa y democrática y que ven en cualquier intento de liberación y de un nuevo amanecer nacional, el riesgo de su patrimonio expresando que nadie es capaz de cambiar la patria; solo ellos, la casta divina y sin embargo seguimos peor, hoy es tiempo de decir: ¡la patria es de todos¡ y cada uno tiene derecho a vivir con dignidad y decoro, recibir la generosa porción que le corresponde, porque así lo dispusiste tú, no tenemos por qué emigrar al norte.

Padre celestial, te agradecemos que en México hayas adornado sus jardines sembrando bellas rosas y nardos que lucen estoicos, erguidos, valientes y audaces, que no se doblan de dolor ni de miedo y que son ejemplo de solidaridad: su juventud, ¡hermosa juventud! ¡que orgullosos estamos de ti! ……..Bendita seas porque espontáneamente convocados solo por la voz de su conciencia, su amor a México y el estruendo de los muros que cayeron, despertando la conciencia del nuevo ciudadano y que serán los cimientos sobre los que se erija la nueva patria, sepultando el pasado para reconstruir un futuro libre de corrupción, deshonestidad, prepotencia, que respeten las leyes divinas y las creadas por el hombre, que sepan que somos parte de la tierra, que respetamos su naturaleza, como respetamos a dios.

Escribo estas palabras como una reflexión a quienes no han entendido que es irreversible el camino del cambio, reordenar la vida nacional con justicia y libertad, sino seremos víctimas de nuestra propia indiferencia y descuido. Y para hacer público un especial reconocimiento a la juventud que exhibió el real potencial que anida en su mente y en su corazón, para que valoremos su capacidad de ser actores, encabezar y escribir junto con el pueblo de México un nuevo amanecer, un futuro justo, democrático, libre de incertidumbre, una patria que sea protagonista, auténtica de la humanidad “si se puede”.

¡Son ustedes los que han encendido la antorcha que guiará a la nueva patria hacia la libertad¡ los mexicanos tenemos un sueño; en el que se gobierne con rectitud, eficiencia, orden, una patria con equidad nacional, en la salud, en la educación, en lo laboral, en la vivienda, en la impartición de justicia, preocupada por erradicar la pobreza, sin distingos de raza o color, que preserve y respete la esencia, los principios y costumbres que nos dan identidad, que exista la misma oportunidad para todos en cada estado y región del país. A este sueño de libertad no lo llamen populismo, es simplemente un ansia indeclinable de derechos igualitarios y de libertad, en nombre de México: ¡viva su valiente juventud! los “ninis” no existen, los que existen son los que temen a su despertar y ya!………….despertaron adelante México.

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