Flaco favor el que le hace el dirigente nacional, Alejandro Moreno al PRI en la Ciudad de México, donde de por si el tricolor es una fuerza minoritaria. Pues además de su cuestionable trayectoria política, toleró un proceso de selección en el Comité capitalino, protagonizado por posibles responsables de delitos de trata, como Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre e Israel Betanzos, quién asumió como líder local a inicio de febrero.
El liderazgo de Moreno Cárdenas ha demostrado no ayudar al PRI en la capital, pues además de hacer ojo de hormiga con de la Torre y Betanzos, desde sus inicios en el partido se le consideraba “malito” por su actitudes más porriles que políticas, pero que resultaban útiles de cierta forma para el entramado priista, al grado que llegó a dirigir al partido.
Cuando fue legislador, se le atribuyó hacer negocios con el amparo de la investidura y del fuero que ofrece una curul en San Lázaro.
Y Como gobernador de Campeche, fue uno de los que más beneficios “extraoficiales” tuvo del Seguro Popular en el sexenio de Peña Nieto. Se calcula que Moreno Cárdenas desvió poco más de 51 millones de pesos del referido sistema de salud, por lo que Fiscalía General de la República inició una indagatoria en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. De tal suerte, junto con José Murat intentaron torcer la mano para que los gobernadores priistas aceptaran sumarse al INSABI y con ello apaciguar la amenaza de la investigación.
Alito es además señalado de llevar al partido a ser una comparsa de la 4T, de tener una actitud sumisa ante los designios de Andrés Manuel López Obrador, y no hace mucho por revertir la idea.
Las cuestionables acciones del campechano ya rayan en la desfachatez. La campaña que lanzó con un video compartido en su cuenta de Twitter, donde mediante un juego retórico busca reposicionar a su partido, sólo provocó una ola de memes y reacciones adversas en la misa red social.
Al parecer por coincidencia el simpático video se difundió el mismo día en que fue detenido Emilio Lozoya, figura cercanísima al ex presidente Peña y al PRI, y así como pide que se culpe al PRI por la educación gratuita, el Seguro Social y millones de casa propias; él mismo echa la culpa completa a Lozoya Austin de un delito del que se benefició todo el partido y en consecuencia, el propio Moreno Cárdenas.
“Quien comete un delito tiene que enfrentar la Ley”, sentenció Alito, como bien se le conoce; al considerar que quien comete la conducta es el individuo y no la institución, lo que no contempla es que las acciones del individuo no pueden deslindarse tan fácilmente de la institución. Él es un claro ejemplo de ello, pues cuando desde Campeche fue uno de los gobernadores
Pero parece que el liderazgo de Alito no es absoluto en el PRI pues el mexiquense, Alfredo del Mazo lo madrugó y “encabezó” el cónclave de gobernadores con la 4T para acordar la adhesión al INSABI.
Por todo lo anterior, en la capital del país el PRI ha implosionado y poco a poco se desvanece, para muchos podría estar en riesgo de perder su registro en la Ciudad de México para 2021 pues buena parte de su estructura, de su voto duro le ha volteado la espalda.
El Diputado local, Guillermo Lerdo de Tejada, abandono las filas desde hace varias semanas por no sentirse respaldado; Adrián Ruvalcaba, alcalde de Cuajimalpa, una de las alcaldías mejor evaluadas, ya se le ve más cerca de las filas blanquiazules. Como ellos y otros priistas que emprendieron ya la huida; en 2020 se esperan más renuncias ante la cerrazón y soberbia de la cúpula tricolor, que resultó ser como aquella sombra del valiente árbol al que uno no debe arrimarse.
Militantes priístas hasta con treinta años de afiliación al Revolucionario Institucional, buscan consultar la posible renuncia al PRI al exlegislador Sergio Jiménez Barrios.


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