VENDEDORES CON TRISTEZA POR NO HABER LLEVADO DE COMER A SUS CASAS, POR OBLIGARLOS A ESTAR EN LA BOLA

  • TRANSEXUALES Y VENDEDORES AMBULANTES ACARREADOS, LLENAN UN TEATRO CON CAPACIDAD PARA TRES MIL PERSONAS

Por un lado recalca su absoluto respaldo al paro de mujeres convocado para el próximo lunes en todo el país, pero motivado por la creciente ola de violencia en la Ciudad de México, pero por otro, da un espaldarazo al operador de una red de prostitución. Así de pusilánime es Alejandro Moreno, el dirigente nacional el PRI que este fin de semana ungió en la presidencia del Comité Ejecutivo de la capital a Israel Betanzos, quien prometió a la escasa militancia y menor concurrencia, no ser un dirigente de escritorio.

Lo anterior retrata de una pieza lo que el tricolor significa para la metrópoli más grande del país. La Ciudad de México se ha destacado desde ya un par de décadas por su carácter vanguardista, ya sea en temas de Derechos Humanos, ambientales y sociales, la ciudad lleva ventaja. El tema feminista es de avanzada modernista. La asunción de Betanzos representa lo contrario, significa negar toda esa violencia que sufren las mujeres y legitimar un espacio para cometer crímenes de género, con la inmensa sombra de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, ya experto en el manejo de redes de prostitución.

Y Alito, ¿es o se hace?, así como está el termómetro social por el tema de género, y sólo le faltó darle beso y apapacho a Cuauhtémoc, a quien se refirió con sospechosa deferencia al expresar, “mi afecto, mi cariño, mi aprecio y mi hermandad a quien sin duda es un gran compañero, a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre”. Ya de por si de dimensiones considerables, con la linsonja; Cuauhtémoc no cabía en todo el foro; Betanzos, igual como siempre, se hizo chiquito.

Pero además del anacronismo en el que se ha sumido el revolucionario, resulta divertido observar como Betanzos suspirar al aire y delirar a lo grande, pues aún con acarreados, la parafernalia montada para su toma de protesta, en el Metropólitan, no logró convocar a tres mil personas; caben más personas en dos vagones del metro, y ni en hora pico. De ese tamaño es el poderío político y respaldo social que ostenta el PRI, ni la sombra de lo que fue aquella muralla de setenta años.

Si no hubieras sido por las agrupaciones de comerciantes y transexuales del centro, Israel Betanzos y Alito se hubieran quedado sólo con la inmensa compañía de Gutiérrez de la Torre.

Para quien se pregunta dónde quedó aquel PRI, dónde se perdió. La respuesta la podrá decir el propio Betanzos, pues fue la red de prostitución que probablemente el opero para satisfacer a su enorme amigo Cuau, además el De la Torre es el Rey de la Basura, y como alteza no dudó en darse sus gustitos, para eso tenía al partido y a su camarilla de comprometidos subordinados y subordinadas.

El Rey seguramente pensará en retomar el trono desde las espaldas, y como siempre, seguir dando órdenes a Betanzos, y para eso ya es notoria la anuencia de Moreno Cárdenas.
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