¿A quién hay que culpar ahora?

Pof: Sergio Jiménes Barrios

No hace mucho se difundió la muerte de la primera víctima fatal del coronavirus en el país, justo aquí en la Ciudad de México; por fortuna para la persona, para la comunidad y para el gobierno, la noticia resultó falsa. De inmediato la 4T se rogocijó en descalificaciones a sus adversarios conservadores, pues eran ellos que con el golpeteo contra el divino macuspanense, como según se cree él mimo, desean desestabilizar al gobierno y evitar que se consolide el cuarta transformación.
“Están desesperados”, “moralmente derrotados”, y demás lugares comunes se escuchaban en los pasillos de Palacio Nacional y del Antiguo Palacio del Ayuntamiento; sentían que no cabían, que el suelo no los merecía, pues su estrategia es la correcta y una vez más se demostraba que ellos son la víctima del conservadurismo rapaz e insensible, irresponsable ante la contingencia.
Pero el gusto no les duró mucho, días más tarde se confirmó ahora si la primera muerte en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Un adulto joven que no había viajado ni había tenido contacto con alguan persona que había viajado, es decir contrajo la enfermedad aquí, en la capital. También se supo de otro caso de gravedad, también joven y tampoco viajó ni se acercó a alguien que había viajado, pero había asistido al Vive Latino.
Previamente las autoridades habían dicho que no había peligro, que todo era en efecto, una maquinación ansiosa de los conservadores. El presidente lo demostraba mordiendo niñas en medio de aglomeraciones, todo eso si es algo responsable, según ellos.
También dijeron que se daría prioridad a quien había viajado pues representaban mayor riesgo, mientras se permitió el desarrollo de las actividades normales; como si esas personas llegaron en una cápsula y no tivieron contacto con nadie. El aeropuerto fue durante los primeros días más permeable que la página del Congreso capitalino, recien hackeda.
Mientras tanto en la capital, la poco creativa Claudia Sheinbaum secundaba a su jefe con actos llenos de responsabilidad como permitir la celebración del Vivel Latino, aunque las conservadoras autoridades de salud mundiales habian recomendado evitar las contraciones masivas. ¿Qué van a saber ellos de prevención frente a una eminente doctora en ingenieria ambiental, a la que se le ropen los cables de un tren ligero recien inaugurado?
Ahora a quién culpar, a quién responsabilizar de una situación, que si bien no es grave, puede ser el inicio de una catástrofe sanitaria sin precedentes.
No se puede culpar a los medios de mal informar, ya no, no tendrías sustento ese argumento. Aunque pocoso de sus argumentos pueden sostenerse lógicamente, no como aquel en el que el subsecretario de salud, dijo que el presidente tienen una fuerza moral y no de contagio, para Ripley.
A quién culpar, ¿a los organizadores del concierto por no tomar las precauciones debidas?, no sería posible, no lo hubieran permitido, como se recomendó.
Culpar a al pueblo sabio tampoco pues ellos mismos desovedecen las recomendaciones; Claudia orgnizó una “caninata” y hasta un tequió en una barranca de basura se aventó.
Por la muerte se dice que la situación se agravó pues el paciente era diabético. Un respiro, fue eso la causa de la muerte, la conservadora diebetes.
Porque la estrategia del gobierno para enfrentar la pandemia es la correcta, ya nos dijeron que no la van a cambiar, no les importa todo lo demás

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