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La otra Pandemia

Por: Lorena Osornio E.

Además de la Tuberculosis y el Covid-19 que entre otras enfermedades y padecimientos que requieren de atención y aquejan actualmente a la población del país otra pandemia con consecuencias más graves y que tampoco es nueva se hace presente en todos los hospitales del país y es la desinformación.

La desinformación o información sesgada que viene de las autoridades es un problema que muchos atacan escuchando a verdaderos profesionales de otros países, y no por ser malinchistas si no porque ellos saben cosas que nosotros no, porque nuestras autoridades protegen tanto los datos e información que cuando la dan ya no les creemos y causa más alarma que la misma enfermedad.

Si a esto le sumamos que la información que más escuchamos es que son insuficientes la pruebas para Covid-19, la infraestructura hospitalaria, el personal médico especializado, las medidas de seguridad, el equipo para personal médico, el recurso para adquirir equipos especializados, y la existencia de equipos no sólo en el país si no a nivel internacional, y le sumamos la rapiña que los gobierno y sus familiares han hecho con los insumos que fueron obsequiados para tratar de paliar no digamos en materia de seguridad si no hasta materia de tranquilidad esta contingencia, la situación se agrava.

Pero la otra pandemia es peor, la de la desinformación a las puertas de los hospitales, esa que preocupa, entristece e intranquiliza a quienes esperan alguna noticia, aunque no la entiendan del todo.

Sabemos que esto no es nuevo que en todas las instituciones de salud pública hay una crisis de información porque quien te puede dar una información fidedigna es el médico que esta en contacto de primera mano con el enfermo, entendemos también que por ahora su lugar es adentro y no atendiendo uno por uno a los familiares que en ocasiones son más de dos, que no son pocos los pacientes que están infectados y el riesgo de infectarse es tan azaroso que es imprescindible la sana distancia.

Sin embargo, esta es una pandemia que no podrán combatir sólo escondiéndose y de ahí los dos asaltos a hospitales más recientes porque la familia de todos y cada uno de los enfermos los echa de menos y los quieren con ellos o cuando menos saber que están evolucionando positivamente o inminentemente hacia un desenlace fatal, pero necesitan saberlo.

También comprendemos que no hay nervios que resistan una turba enardecida de familiares y miles de preguntas que no se pueden en muchos casos contestar, pero hay que echar mano de toda la humanidad que nos queda o les queda y de responsabilidad, y darle información a la población, es un derecho y hay que pelear por él, aunque no deberíamos esperar a que se pelee por un derecho si no otorgarlo y más en esta situación.

Llamemos a todos los órdenes de gobierno para que otorguen la dignidad que merecen a todas estas familias y se les informe con regularidad, aunque sea por medio de listas porque comprendemos que no se les dará acceso a los hospitales, pero no darles acceso a la esperanza que necesitan es peor.

No fomentemos información falsa por desinformación, México y sus ciudadanos somos más que una turba enardecida por la injusticia y la falta de información, exigimos trato digno e información.

 

 

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