Nadie reconoce a Sheimbaum por defender a mujeres

Por Lorena OSornio E.

La mañana de este jueves la jefa de gobierno acudió al Congreso de la Ciudad de México para entregar la Medalla «Hermila Galindo» al mérito de mujeres que hayan aportado en la defensa de sus derechos, sin duda una loable labor que muchas mujeres estamos dispuestas a llevar a cabo para cuidarnos; pero ella no.

Desde su llegada al gobierno capitalino tiene la idea de que en lugar de gobernar, dirige una asociación civil, experta en opinar y fijar posturas, pero poco operativa; los resultados son evidentes, pues aunque de llene la boca con culpas para su antecesor, la peor escalada de violencia contra nosotras ha florecido más bajo su falda, que bajo los pantalones de MAME.

Y si  la jefa de gobierno tiene la facultad de entregar reconocimientos, ¿quién la reconoce a ella?, sólo sus allegados, que por el momento son varios, pero esperemos a que llegue el desencanto y que empiecen las fugas de militancia; así como ella corrió del PRD cuando ya no le convenía y dejó lo que antes decía amar con el alma, el amarillo brillo del sol azteca.

Tras sus errática estrategias para abatir la violencia de generó lo único que ha ganado es el reconocimiento de sus focas aplaudidoras, porque quienes de verdad están comprometidas con acabar con la violencia son las miles de activistas que han dedicado parte de su vida a defender sus derechos, pero a ellas las desprecia y las toma por sus adversarias.

Esas adversarias, las que no tiene partido ni filiación, le reclaman resultados de la Alerta de Género, pero lo único que consiguen es desdén y recelo, fuego amigo femenino.

¿Quién le cree a Sheimbaum?, ¿cuántas de nosotras podemos confiar en ella y su equipo?

Hace unos días detuvieron y liberaron a un hombre que agredió a una mujer en Miguel Hidalgo y la amenazó de muerte; 14 mil pesos pagó para salir, casi nada.

Pero ahora se incrementó el riesgo para la víctima, nada nos dará más rabia si a la vuelta de los días nos enteramos que esa mujer murió a manos de «El King».

14 mil pesos que terminaron en las arcas capitalinas, como si El King hubiera pagado un permiso para seguir delinquiendo.

Gracias Claudia, tu imperceptible trabajo es de reconocerse.

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