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Una Piedra en miles de zapatos

Por: Lorena Osornio E

A casi un año de la designación de Rosario Piedra Ibarra como 7° presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México cargo al que llegó en circunstancias poco habituales, designación que Amnistía Internacional calificó como “grave” pues afectaría la autonomía de la comisión por su cercanía no sólo al partido en el gobierno en el cual milita desde el año 2015 pero además por su cercanía con el presidente de la República el panorama no ha mejorado y hacerla trabajar es como querer hacer que una piedra sangre.

Al parecer una de las mechas que encendió la toma de instalaciones de la CNDH el pasado 2 de septiembre, pudo ser entre otras el engaño al que fueron sometidas por parte de la Comisión y Secretaría de Gobernación las mujeres, activistas y colectivos víctimas del abuso sexual, feminicidios y otros delitos, con la creación solo en papel de el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense, que también en papel pretendía “hacer frente a la emergencia forense que prevalece en nuestro país ante los miles de cuerpos y restos óseos de personas que esperan ser debidamente identificados y entregados en forma digna a sus familias…” y ¿qué creen? Que el dolor que llevan las madres de muchas victimas de secuestro, desaparición, violencia e injusticias en el país no les amarra las manos cuando ven que sólo se les da atole con el dedo.

Increíble es también ver que quien sufrió de primera mano un hecho de desaparición que la marcó directa o indirectamente pues han sido años de ausencia y lucha los de su madre por la desaparición de su hermano no trabaje, no emita recomendaciones y tampoco atienda víctimas.

Con un “ya basta” Marcela Alemán madre de una niña víctima de violación a quien enviaban de nuevo a hacer una denuncia, y su determinación de hacer justicia se amarró a una silla y apoyada por Yesenia Zamudio, Erika Martínez y un grupo de otras 11 mujeres tomaron las instalaciones de un organismo que debería estar haciendo un trabajo humanitario por ellas y por muchas más a las que la titular engloba en “dos grupos”, ¡¡¿dos grupos?!! Señora, menos cinismo, ni un solo grupo debería ser desoído por la autoridad y ese es su trabajo, asegurarse de que la autoridad trabaje en favor de todos y cada uno de los ciudadanos del país.

Y para agregarle el tono colorido a este pastel a punto de estallar están las imágenes del domingo en las que quienes están dentro del edificio cede de la CNDH nos dejan ver refrigeradores con cortes de carne y comida gourmet que contrasta con las declaraciones hechas por el organismo de no tener recursos para atenderles, y no sólo son los refrigeradores con comida  si no los lujos y excesos al interior del recinto lo que contrasta con el discurso de austeridad y recortes tan mentado por el presidente y la política de ahorros que tanto se le criticó a Rosario Piedra.

No son dos colectivos, no son once mujeres, minimizar también debería ser delito y debería avergonzar a todos y cada uno de los funcionarios que no hacen su trabajo, comprendemos que hay investigaciones que no avanzan por más trabajo que se haga, pero no hacer su trabajo, engañar y burlarse de quien sufre debe ser piedra por piedra el peso que hunda a todos estos malos funcionarios que actúan desde la impunidad y el amiguismo para engañar y mantener sólo una imagen de integridad y trabajo que ahora cae imagen a imagen.

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